Comida futura para todos
Cenaba con los S., la comida anual, cosa establecida sin serlo, ya que se da, sucede. Esto fue en 2006, el invierno pasado. Mientras me llevaba un calamar en su tinta a la boca me vino un recuerdo futuro (que no es el primero). Sencillo es recordar el pasado. Sencillo mejorarlo inclusive sabiendo que es fuente de ilusiones destinadas a desaparecer como gotas de meada en el mingitorio, lo singular, acepto disculpas por la inmodestia, es recordar lo porvenir. Por eso pasados casi nueve meses compruebo que no he perdido el don, por llamarlo algo. Sentado en la plaza Matriz de Montevideo, le doy un cacho de raba a una perra y una moneda reluciente de diez pesos a un chico de la calle, y al instante me doy cuenta que eso era exactamente lo que vino a mi mente hace casi nueve meses en casa de los S. mientras me llevaba un calamar en su tinta a la boca.
