Las virtudes del tango
El la mira
ella acepta
y cruza el salón hacia él
que la abraza a la morocha
La misma mirada esperanzada
los mismos pliegues
circuyendo los ojos
estirar la risa hasta la mirada
buscar el esquivo consentimiento
y las piernas se enredan
Son los ojos que guían
la música los mueve como si se conocieran de siempre.

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